¡Que viva el arte!



El miércoles 3 de junio tuvimos en Cochabamba un espacio muy particular para discutir sobre Derechos de Autor y Derechos Conexos. El encuentro (o seminario como lo denominó Sobodaycom -Sociedad Boliviana de Autores y Compositores- que estuvo a cargo de la organización) tuvo, entre otros, a representantes de la CISAC(Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores), organismo que aglutina a 220 sociedades de autores en el mundo, AGADU (Uruguay), APDAYC(Perú) y SADAIC (Argentina).

El tema de derechos de autor en Bolivia, tanto para los que trabajamos en espacios de arte y cultura, como para los que producen y consumen los productos, es cada vez más urgente de ser tratado. Y, sobre todo, ser tratado desde una perspectiva amplia e integradora.

Durante el seminario hubo una idea que circulaba en cada una de las intervenciones: la única forma de proteger a la cultura y a los creadores, es a través del registro en una sociedad de gestión colectiva de los derechos. No estamos de acuerdo, y vamos a explicar porqué a través de comentarios a algunas afirmaciones hechas en este evento.

Las sociedades de autor gestionan el uso de las obras de sus socios, quienes les han autorizado para ello.

Esta afirmación bastante razonable tiene, al mismo tiempo, algunos inconvenientes en la gestión de los derechos de aquellos que no son socios. En la actualidad, sabemos que existen otros modos alternativos de protección de derechos y, sobre todo, de difusión de nuestras obras artísticas en el mundo. Ésta es una decisión que toman conscientemente creadorxs de todo el mundo para generar un acceso abierto a sus producciones y, de esa forma, ganar en visibilidad y potenciales modos de generación de beneficios. Vemos casos como el español donde el uso extendido de la gestión de derechos de autor hace que se puedan gestionar derechos incluso de obras cuyos autores no desean que tengan un copyright restrictivo sino, más bien, que circulen libremente con algunas condiciones que ellxs estipulen. El caso de la gestión extendida hace que, en algunos países, se genere un beneficio directo para las sociedades de gestión, lo  que en ningún caso beneficia a autores que desean ser libres y menos todavía a la sociedad o público general. Es cierto, como se afirmó en el seminario, que este no es el caso en Latinoamérica, pero es importante que como usuarios conozcamos qué implicaciones podría tener este tipo de gestión y nos planteemos si es lo que deseamos como creadorxs y/o como consumidores.

¿De qué lado estamos en la creación? O creamos o consumimos.

Alexis Buenseñor, presidente del Comité Latinoamericano y del Caribe de la CISAC, realizó una interesante afirmación: “el denominador común de los Derechos de Autor es la desinformación”. Ya seas un gestor de una sociedad de autores o un/a creador/a que apuesta por la Cultura Libre como cambio de paradigma ético y corresponsable con la creación y distribución, creo que estaremos de acuerdo. Es más preocupante si usamos esta afirmación para posicionarnos desde la perspectiva de que si estamos del lado de la creación, estamos del lado de la gestión restrictiva de ésta. Es importante recalcar que la aparición de Internet ha transformando las estructuras sobre las cuales teníamos una única forma conocida para crear y también para difundir y consumir. Apoyar la creación es ser corresponsable con las decisiones que un autor toma para la distribución y uso de su obra.

Respetar la creación es generar las condiciones necesarias en una sociedad para que ésta sea ejercida y sobre todo promovida y apoyada, ya sea desde los poderes públicos o las iniciativas de la sociedad civil. Hay que apoyar a Sobodaycom, se dijo, pero es una afirmación limitada. Hay que apoyar la creación y el uso justo de la redistribución de beneficios y sobre todo el apoyo, tanto público como privado, para que los creadores tengan los soportes necesarios.

Hay que tener una licencia de una sociedad gestora de Derechos de Autor si queremos vivir de nuestro arte. Si se quiere hacer gratuito, adelante… comparte.

Si de algo sirvió este espacio de diálogo fue para conocer y profundizar en los argumentos que se esgrimen a la hora de valorar el trabajo que hacen las sociedades gestoras. Sí, son socios que nos ayudan a la gestión de nuestros derechos morales y patrimoniales, pero no, no son la única vía para vivir de nuestra creación. Pensar que la única forma de generar beneficios es a través del uso e interpretación de una obra registrada implica entender Internet como un terreno árido donde todo acceso a la información debería estar regulado y tasado. El conocimiento no se acaba cuando lo compartimos, al contrario, se multiplica. Si te doy mi bici me quedo sin ella, pero si te explico cómo funcionan las licencias libres, los dos compartiremos ese conocimiento. Compartir no es regalar gratuitamente, así como copiar no es robar. Compartir es hacer parte al otro de lo que yo sé, de lo que yo tengo y que, al mismo tiempo, no pueda hacer de ello un uso particular y sobre todo restrictivo. Cuando compartimos ponemos en juego el talento que tiene nuestro trabajo ya que este será redistribuido en la medida que tenga calidad. A esta lógica no podemos tenerle miedo, todo lo contrario. Sabemos que el patrimonio boliviano con el que contamos es envidiable, como se afirmó, pero reafirmamos que es el patrimonio boliviano futuro en el que más creemos. Y creemos que potenciando lógicas éticas y corresponsables de difusión y trabajo, tendremos el pilar fundamental sobre el que construir sociedades auténticamente creadoras.

Y por supuesto…¡que viva el arte! y sobre todo ¡que viva la creación, la difusión, la corresponsabilidad y el acceso! Porque para que viva el arte no hay que ponerle barreras. El arte vivirá tanto en cuanto las sociedades estén preparadas para afrontar el reto de pensarse abiertamente, valorando y respetando los diversos modos contemporáneos de creación, difusión y acceso, y, sobre todo, apostándole a una cultura de futuro.

Este texto está publicado bajo una licencia CC – BY (puedes compartirlo libremente siempre y cuando se haga mención explícita de la fuente).

Foto de Francisca Ulloa – https://www.flickr.com/photos/alosojos/382725729/ – encontrada buscando «Derechos de Autor sucks» en búsqueda avanzada de Google «Etiquetada para reutilización con modificaciones» que me gustó para ilustrar esta nota.

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