Poesía en Markdown

Los títulos de los posts a veces nos pueden llevar a engaño, pero nos sirven, uno para llamar la atención y dos para ubicar el sentido del humor con el que queremos tratar un tema. No quiero aquí hablar de poesía ni de markdown, sino de las dos cosas al mismo tiempo y algo que me parece más interesante: la gestión de una comunicación abierta en un proyecto cultural como puede ser una editorial digital de poesía.



Los títulos de los posts a veces nos pueden llevar a engaño, pero nos sirven, uno para llamar la atención y dos para ubicar el sentido del humor con el que queremos tratar un tema. No quiero aquí hablar de poesía ni de markdown, sino de las dos cosas al mismo tiempo y algo que me parece más interesante: la gestión de una comunicación abierta en un proyecto cultural como puede ser una editorial digital de poesía.

Es muy común, sobre todo para las/os que estamos metidos demasiado a fondo en la Cultura Libre y la gestión de comunicación por medios digitales el ser bastante endogámicos, por decirlo de forma amable. Realmente pasa en todas las profesiones pero en el caso de las/os que nos dedicamos a la Comunicación creo que es con el gremio que menos tiempo deberíamos pasar, no vaya a ser que nos autoconvenzamos de que realmente somos algún tipo de vanguardia.

Es por ello que cuando tenemos ante nuestras manos la posibilidad de emprender un proceso, como en este caso me pasó con poetas para la creación de una editorial digital, es cuando realmente puedes (y debes) poner en juego tu mayor inventiva metafórica para explicar por qué deberíamos publicar con licencias libres, o cómo se modifica el código en la web para que puedas ser autónoma/o.
Estoy hablando de La Ubre Amarga, una editorial que tiene de periférico hasta los andares. Desde el primer momento nos encontramos con algunos puntos interesantes: queríamos poder crear un espacio digital que no fuese un mero escaparate sino que aprovechase las posibilidades de la tecnología para poder conversar. Además desde la pulcritud y maniatismo que todo buen editor debe tener para que las publicaciones queden exactamente donde se quiere. Así, respecto a cuestiones más geek instalamos unas joyitas en forma de plugins que logran que se pueda comentar y participar como en pocas (o ninguna) editorial. Otra cosa, es que nuestra participación digital como seres humanos esté siendo cada vez más insignificante ni aunque nos lo pongan en bandeja. Tal vez, y es interesante pensarlo, siempre y cuando nos saquen del redil controlado y excesivo de las plazas de toros corporativas donde podemos dar rienda suelta a la sangre y el espectáculo fúnebre.

 

NO ES TÉCNICA, ES OFICIO

En este punto el error que yo he cometido durante años es sentarme a mostrar cuán fácil es publicar en un sistema como WordPress, o las «grandes» bonanzas de dejar que tus documentos estén en libre descarga. Más bien, esto viene de largo aliento… Como toda buena gestión de la comunicación no puede darse si no hay una relación de confianza y respeto, ya no hacia la persona, sino hacia el oficio. Hacia la artesanía con la que quieres plantear tu comunicación. Y no me refiero a ese respeto de cliente-contratante startupero con el que creemos que estamos cambiando el mundo. Estoy hablando de la cercanía en las posiciones tanto ideológicas como prácticas, en saber cuál es la historia y definición precisa de las licencias libres pero también saber dónde vas a colocar el botón porque eso define precisamente el último retoque que hace que lo que veas es lo que es. Obviamente la primera es más importante porque es imposible que se dé la segunda… Sin un para qué, dificilmente tendremos un qué y luego un cómo.

La Ubre Amarga remixeado "Thug Life"
La Ubre Amarga remixeado «Thug Life»

Por eso debemos acercarnos de la manera más honesta que podemos a la teoría y aplicarla desde el código. Si no podemos explicar a un poeta la diferencia entre CC BY/NC y CC BY/SA y luego no podemos ver la forma de modificar el CSS para que su edición estética se vea como quiere… difícilmente podremos establecer una relación sobre las posibilidades que nos dá el código libre y el conocimiento abierto. Eso sí, podremos seguir asistiendo a foros donde exponer nuestro último intento de entendimiento de teoría de la comunicación contemporánea.

Si, ya lo sé: «Es que el conocimiento está ahi para todos, todos deberían saber un poco de cada cosa, interesarse por cómo funciona la web»… pero el acompañamiento y la cercanía con la que tratamos el tema se convierte en parte tan esencial para que el proceso se convierta en un aprendizaje mutuo fundamental.

Desde la comunicación nos ocurre a veces que queremos (o creemos) que lo que sabemos debería ser algo común, por el mero hecho de parecernos obviedades. Pero realmente estamos muy alejados de que eso sea ni mucho menos una realidad. Debemos tratar la gestión de la comunicación como un proceso dónde vamos generando comunidad, y esto implica acercarnos y entender los pesares, malestares y bonanzas de las personas y colectivos con los que trabajamos. La única forma de poder así crear una Poesía en Markdown no es enseñar a usar un código de programación, sino por el camino del aprendizaje de éste, haber logrado una relación precisa y cercana donde se acaba por entender que tu trabajo, como comunicador/a, era el de engrasar el día a día de los procesos creativos, sociales, económicos, políticos y culturales.

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Daniel Cotillas Ruiz

POESÍA EN MARKDOWN https://www.comunicacionabierta.net/blog/2015/10/poesia-en-markdown/ Los títulos de los posts a veces nos pueden llevar a engaño, pero nos sirven, uno para llamar la atención y dos para ubicar el sentido del humor con el que queremos tratar un tema. No quiero aquí hablar de poesía ni de markdown, sino de las dos cosas al mismo tiempo y algo que me parece más interesante: la gestión de una comunicación abierta en un proyecto cultural como puede ser una editorial digital de poesía. Es muy común, sobre todo para las/os que estamos metidos demasiado a fondo en la Cultura Libre y la… Leer más »