La libertad de comunicar

Al igual que muchas personas hacen sus deseos de año nuevo registrándose como locas en gimnasios para verse como sus nuevas estrellas mediáticas de la era digital, para otras queda la otra cara del espejo, donde queremos estar y mantenernos actualizadas en nuestros propios blogs. Y no es cosa banal. Un blog, de momento, es y será la medida de materialización de nuestras sinapsis al bit. Al fin y al cabo tenemos una web que salvar como nos recuerda Hossein Derakhshan.



Ha llevado más tiempo del que pensaba pero los inicios de año siempre son complejos en cuanto a la gestión del tiempo de lo que uno cree que va a poder hacer y lo que finalmente puede hacer.

Al igual que muchas personas hacen sus deseos de año nuevo registrándose como locas en gimnasios para verse como sus nuevas estrellas mediáticas de la era digital, para otras queda la otra cara del espejo, donde queremos estar y mantenernos actualizadas en nuestros propios blogs. Y no es cosa banal. Un blog, de momento, es y será la medida de materialización de nuestras sinapsis al bit. Al fin y al cabo tenemos una web que salvar como nos recuerda Hossein Derakhshan.

Y sobre esto es realmente lo que han ocupado mis lecturas de inicio de año y creo que ocuparán gran parte de mis disquisiciones de comunicación abierta en este 2016 que ya se viene caliente. Desde la «Psicopolítica» de Byung Chul Han a «Arte y Técnica» de Lewis Mumford, pasando por «Mundo Consumo» de Zygmunt Bauman nos llevan, desde una perspectiva u otra, siempre a analizar el concepto de libertad.

Parece que leer a Foucault o Deleuze todavía sigue siendo parte del posmodernismo de rive gauche mientras que se reclama una nueva filosofía, que de simplista, no nos ayuda ni a plantearnos mayores preguntas con las que avanzar. Y esto lo planteo sobre todo por el nuevo top ventas Chul Han a quién sus ventas han hecho crecer innumerables bares hipsters cuyos tamaño de aparcamientos de bicis son inversamente proporcionales al interés de la conversación que nos podrá ofrecer el camarero, un arte en vías de desaparición. Y es que el hecho de plantearnos la libertad de comunicar pasa también, en cierto sentido, por la responsabilidad en hacer el mensaje de aquello que queremos decir sin necesidad de encriptaciones extra por nuestro vocabulario o referencias. ¡He ahí la gran disyuntiva! Autores como Chul Han hacen lo que muchas/os reclamamos: intentan accesibilizar el pensamiento con textos breves, concisos, cortos, de fácil digestión y planteamiento somero para luego seguir profundizando. El problema es si realmente lo que encontremos escrito en esos textitos es o no es relevante. Si como decía Bourdieu, a quien criticaban inmensamente por escribir más crípticamente, para explicar conceptos complejos hay que usar palabras complejas. En definitiva uno no es más libre por usar más o menos redes sociales, y sí es cierto que incluso hasta podemos ser menos libres.

¿Estamos acaso siendo los títeres del juego poscapitalista cognitivo al querer establecer espacios de diálogo digitales? Esta pregunta le habrá aparecido a innumerables comunicadores que puedan estar leyendo ahora mismo esto en diferentes formatos y sabores. ¿Usamos o no usamos redes corporativas para comunicar? ¿Podemos bajar desde nuestro blog a los barrios para explicar a toda una chavalada que usar whatsapp pone en jaque su capacidad de independencia? ¿Debemos usar las plataformas comerciales como espacios para fomentar la migración y auto-convencernos que el tiempo que pasamos en ellas son meros esfuerzos para informar y formar sobre ello?

Como iba diciendo… todo un temazo.

Comunicación Abierta está más abierta que nunca. Que este sea el aperitivo para un 2016 cargado de textos, reflexiones, lecturas, formaciones (sí, en plataformas libres y privadas, que de todas hay que aprender)… y sobre todo, que fluya el diálogo y la participación.

Nos vemos en las redes.

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Daniel Cotillas Ruiz

La libertad de comunicar https://www.comunicacionabierta.net/blog/2016/02/la-libertad-de-comunicar/ Al igual que muchas personas hacen sus deseos de año nuevo registrándose como locas en gimnasios para verse como sus nuevas estrellas mediáticas de la era digital, para otras queda la otra cara del espejo, donde queremos estar y mantenernos actualizadas en nuestros propios blogs. Y no es cosa banal. Un blog, de momento, es y será la medida de materialización de nuestras sinapsis al bit. Al fin y al cabo tenemos una web que salvar como nos recuerda Hossein Derakhshan.