Sobre la “No-participación digital como práctica política”



Hace unos días, hablando con Mauricio Delfín, me pasó un texto en el que está trabajando con un tema que realmente es de gran interés para pensarnos cómo accionamos, y cómo no queremos accionar, a través de las redes y el mundo digital. Así lo anuncia en su página (digna de suscribirse por cierto):

Me complace anunciar que el artículo “No-participación en medios digitales: Hacia un marco para la acción política mediada” escrito por Nathalie Casemajor (Université du Québec en Outatouais), Stéphane Couture (McGill University), Matt Goerzen (McGill University), Alessandro Delfanti (University of California Davis) y yo, ha sido aceptado por la revista Media, Culture and Society y será publicado en 2015 (Ver sumilla en inglés, al final de este post).

Descarga una copia de la pre-publicación (en inglés) aquí: https://escholarship.org/uc/item/5mg8m5dw

Es una pena que no esté en español (seguro que ya deben andar pensando en traducirlo) pero esto no debería sino animar más a los que aún no leen fluidamente inglés, o francés u otros idiomas a ponernos manos a la obra.

Foto sacada de https://mauriciodelfin.pe/2014/non-participation-in-digital-media/
Foto sacada de https://mauriciodelfin.pe/2014/non-participation-in-digital-media/

Si bien es todavía un paper que nos avisa desde un inicio, y es importante, que no tiene ninguna pretensión de proponer conclusiones o juicios cerrados, pone el dedo en una llaga que todavía muchos integrados parecen no querer aceptar: ¿hemos de aceptar per se el uso de las tecnologías de la comunicación sólo desde una vertiente activa-positiva como propuesta de activismo y cambio político? Pues lo que aquí se plantea justamente es la «proposición de una base conceptual a través de la cual la no-participación puede ser entendida como una acción política significante: aquella que abre posibilidades para cambios de poder, resistencia a las estructuras políticas dominantes y la emancipación».

Explicitan cuatro categorías: participación activa (+P), participación pasiva (-P), no-participación activa (+NP) y no-participación pasiva (-NP). Aquí, activo y pasivo se refiere a las intenciones de los actores más que a los resultados.

Aquel sobre el que es interesante enfocarse, aunque hacen un paso por las características de cada uno y se agradece, es sobre la no-participación: +NP y -NP. Y cito: «La no-participación no es sólo el rechazo a la participación en ciertas esferas de la vida política y social. En su lugar, queremos reconcebirla como una forma de acción política e introducir una categoría de no-participación activa, ejemplificada por las prácticas de disidencia productiva y rechazo, y distinguirla de una categoría pasiva de participación».

Esta explicación me parece fundamental dentro de un marco de estudio social en el que hoy nos encontramos cada vez más con agentes sociales, ciudadanos, individuos en general, que toman la no-participación como el hecho de no estar en ninguna red, no usar ningún sistema electrónico ni digital ni tan siquiera permitir que su vida y accionar esté mínimamente mediada por la tecnología (¡bravo por ese esfuerzo! y no estoy siendo irónico, que conste).

Entonces, ¿cómo se categorízaría la no-participación? Nos plantean tres categorías operacionales en la que agrupar la no-participación activa (+NP) que me parecen sin duda las más interesantes de análisis. Éstas serían: ofuscación, sabotage y éxodo.

Ofuscación como el intento de ser invisible en la red… usar encriptación, cambios de I.P., ocultación intencionada de información. Todo ello como lógica de un uso del sistema, sin formar parte de él en cuanto sujeto cuya información es sensible de comercialización.

Sabotage como la generación de ruido tanto en las infraestructuras tecnológicas como en los sistemas de interrelacionamiento. Puede ir desde ataques intencionados hasta movimientos en enjambre para desestabilizar un sistema de forma semántica, es decir, por la participación intencionadamente trollera de sus miembros.

Éxodo como el cambio hacia ambientes online que descansan sobre lógicas de participación pasiva. Y no entender esto como vago o flojo, sino más bien como una reformulación de qué redes queremos construir y cómo podemos no-participar de aquellas que no hemos construido y por lo tanto no podemos constuir, hacia otras en las que vamos contruyéndolas distribuidamente, tanto en forma como contenido. El límite en muchos casos, puede darse en un gesto último, saliendo absolutamente de todo uso tecnológico y enredado, como mencionaba anteriormente.

 

Sin duda es que estamos ante un temazo de estudio donde este breve análisis ya nos abre algunas puertas para empezar a pensar y pensarnos en las redes, pero más importante todavía, los flujos sociales que llevan hacia una u otra forma de participación. La complejidad para entender hoy porqué accionamos de una u otra forma se debe, en parte, a la falta de ese tiempo necesario de análisis y crítica que nos van quitando las actualizaciones de nuestras redes. Debemos tener cuidado, como asumen correctamente en el texto, de universalizar la disposición «activa» como superior.
Tal vez va siendo hora de autosabotearnos de forma que podamos saber qué, cómo, dónde y para qué estamos construyendo la información necesaria con la que, de a poco, generar un conocimiento que nos ayude a levantar pistas sobre todo esto que estamos haciendo en red… y así, ir pasando a otras redes, más libres y soberanas.

 


 

 

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Non-participation in digital media: Toward a framework of mediated political action

ABSTRACT:
This paper explores the notion of digital non-participation as a form of mediated political action rather than as mere passivity. We generally conceive of participation in a positive sense, as a means for empowerment and a condition for democracy. However, participation is not the only way to achieve political goals in the digital sphere, and can be hampered by the “dark sides” of participatory media, such as surveillance or disempowering forms of interaction. In fact, practices aimed at abandoning or blocking participatory platforms can be seen as politically significant and relevant. We propose here to conceptualize these activities by developing a framework that includes both participation and non-participation. Focusing on the political dimensions of digital practices, we draw four categories: active participation, passive participation, active non- participation, and passive non-participation. This is not intended as a conclusive classification, but rather as a conceptual tool to understand the relational nature of participation and non-participation through digital media. The evolution of the technologies and practices that compose the digital sphere forces us to reconsider the concept of political participation itself.

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