Startups y mercado: una solución poco innovadora

Hablar de innovación desde el mercado, las startups o la economía monetaria es algo que debemos poner (constantemente) en duda si queremos cuestionar las condiciones de desigualdad que existen. Te invito a leer una breve reflexión, tomada de la mano de Mariana Fossati (Ártica Online), a propósito de la última convocatoria del BID para las startups más innovadoras de Latinoamérica.



Tomando la posta de Mariana Fossati de Ártica Online a propósito de su post Cultura Startup versus Cultura de Red creo que es realmente importante poder compartir algunas reflexiones que genera la visión que se intenta posicionar de la innovación desde la última convocatoria del BID (Banco Interamericano de Desarrollo).

Este concurso plantea unas bases que de claras que son merece la pena pararse un segundo a analizarlas:

¿Tienes una startup en la industria creativa y cultural? Si es así, esta es una oportunidad única para darla a conocer y fortalecerla.

Si tu startup transforma ideas en bienes y servicios culturales que aportan valor a partir de su contenido de propiedad intelectual, este concurso es para ti.

El BID está buscando startups en la Economía Naranja (industrias creativas y culturales) que se encuentren en marcha y tengan un potencial escalable y replicable.

Nos encontramos aquí ante uno de los paradigmas más comunes que se han generado en esta época de resemantización de muchos conceptos cada vez más manidos:

  • La propiedad intelectual como bien económico sobre el cual se apoyarán las bases del reconocimiento personal y la generación de oportunidades sobre un bien colectivo. Si tu idea es lo suficientemente buena para generar beneficios económicos, entonces estás en la cresta de la ola innovadora y por tanto generadora de oportunidades «escalables y replicables».
  • Tu idea y tu capacidad son motores de un posible cambio social donde la sociedad se ve beneficiada por la gran capacidad que tienes de emprender. De esta forma, una visión de construcción colectiva dónde el esfuerzo se ve representado en la lectura y acción desde las complejidades de articulación social queda abolida por el hecho de que los esfuerzos individuales son los que generan los cambios sociales notables.
  • El crecimiento y escalabilidad económica monetaria priman sobre una mirada hacia la generación de economías alternativas y generación de relaciones personales donde avancemos en una gestión de los cuidados entre personas.

Y con todo esto no es cuestión de abolir el hecho de que puedan existir iniciativas startuperas donde se formen ecosistemas de personas que creen que un plan de negocios pueda realmente generar innovación a nivel contemporáneo. El hecho lo explica Mariana en un párrafo cargado de significado:

En la retórica startupera, el tan ansiado desarrollo depende, claro está, de que la industria haga un uso eficiente de la creatividad y la cultura. De ahí seguramente emergerán inversiones, puestos de trabajo, infraestructuras y “soluciones creativas” a nuestros problemas. Pero soluciones básicamente de mercado, con total ausencia de debates políticos e incidencia de la comunidad como tal, más allá de las preferencias del usuario-consumidor individual.

En el momento en que sacamos el debate político de la ecuación de la innovación social estamos, sin duda, perdiendo la oportunidad de generar espacios sostenibles de desarrollo. El hecho aquí es crear posibilidades para que existan no solamente modelos de mercado, sino que haya un contexto socio-político dónde puedan coexistir los innumerables modos de hacer social que la sociedad distribuida pueda requerir. ¿Está el mercado tradicional preparado para ello? El modelo startup parece entender sólo una parte de la ecuación. De hecho, mi paso por algunos Startup Weekend en la ciudad de Cochabamba han sido siempre la demostración que las propuestas «innovadoras» iban dirigidas a la generación de beneficios económicos desde el uso de datos personales.

En el artículo Ciudades como Laboratorio de Innovación Ciudadana citan una definición de Laia Sanchez sobre la innovación ciudadana «[…] para que dicho concepto no se transformara en un comodín retórico, tal como ha sucedido con la palabra sostenibilidad, que ha sido tan mal usada. Describía Laia que la innovación “es el derecho a cambiar lo que no funciona y además haciéndolo nosotras mismas”.

Desde esta perspectiva nos cambia completamente el objeto y el sujeto de interés. Primero, el objeto cambia de la oportunidad de negocio al derecho al cambio, y el sujeto del individuo exitoso a una visión colectiva desde el «nosotras/os». Lo complejo es que hoy, en vísperas de cambiar al 2016, estemos viendo como revolucionario pensarnos como un «nosotras/os», pero así es, y debemos continuar en la apertura de estos debates.

Tiene mucha razón Mariana al decir que estamos en un nivel de disputa ideológica. Incluso más allá diría yo, desde una disputa semiológica que está cada vez más presente en todos nuestros cotidianos. ¿En qué se han convertido (si no lo han sido siempre) las campañas políticas sino en una guerrilla semiológica? La disputa de apropiaciones de conceptos es cada vez más sufrida, y no sólo a nivel conceptual. Para muestra el botón de la discusión migrantes vs refugiados sobre la cual las narrativas oficiales pueden cambiar completamente la forma en que generamos opinión, y por tanto, nuestros mismos procesos de construcción social.

De esta forma, es necesario pensarnos desde la realidad de lo que el capitalismo, tanto económico como cognitivo, ha generado y lo sigue haciendo en nuestras realidades. Las formas en que generamos riqueza formar parte indisoluble de las formas en que generamos sociedades más equitativas, valga la obviedad, y aún así estamos en urgencia de seguir debatiéndolo y proponiendo alternativas.

Sigamos hablando, sigamos creando alternativas y sobre todo, sigamos cuestionándonos.

 

*La fotografía que ilustra este post es una actividad realizada por el HackLab de Cochabamba («Aprende a cuidar tu bici y hazlo con otros«) con el ánimo de romper las estructuras de poder cognitivo donde el que sabe es que genera beneficio económico, llevando un paso más allá el compartir lo que cada uno sabe y hacernos así ricas/os todas/os… Porque de eso se trata, que compartamos lo que sabemos hacer para cuidar y cuidarnos entre tod*s.

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Daniel Cotillas Ruiz

Startups y mercado: una solución poco innovadora https://www.comunicacionabierta.net/blog/2015/12/startups-y-mercado-una-solucion-poco-innovadora/ Hablar de innovación desde el mercado, las startups o la economía monetaria es algo que debemos poner (constantemente) en duda si queremos cuestionar las condiciones de desigualdad que existen. Te invito a leer una breve reflexión, tomada de la mano de Mariana Fossati (Ártica Online), a propósito de la última convocatoria del BID para las startups más innovadoras de Latinoamérica.

Daniel Cotillas Ruiz

@danicotillas Amigas @marfossatti @jorgemet @lajulia @tereseta @gdm @andreakomio et al… por aquí pueden leer algunas reflexiones públicas sobre nuestros debates a propósito de modelos de mercados, propiedad intelectual y los modos de hacer bajo un paradigma que responda más a una !culturalibrefaccion. Espero les guste y sumen reflexiones! (Nota: si responden a este mensaje es como si comentasen en el blog ;)