#RIPTwitter: Cuando la tecnopolítica te encuentra por DM

Es hora de crear nuestros propios algoritmos. ¡Vamos! Creemos tantos y tan diversos algoritmos que hagan que Internet se asemeje un poco más a la caótica diversidad de infinitas realidades en las que vivimos.
Lo sé, no es una visión con un plan de mercadeo exitoso pero… ¿lo que nos vamos a divertir?



Si eres una persona usuaria media de redes sociales como Twitter no hay forma que no te hayas enterado de #RIPTwitter. Ahora, como yo lo veo hay dos posibilidades iniciales: la primera que sepas de qué va toda esta cosa de algoritmos y siendo un fanático de Twitter andes tirándote de los pelos, la segunda que ni siquiera te interese algo que no entiendes y seguirás intentando usar la plataforma del pajarito azul porque hay que estar.

Pero hay otra posibilidad que me interesa aún mucho más y que quiero analizar un poco de forma abierta. ¿Te has parado a cuestionarte qué implica tecnopolíticamente que una empresa cambie su algoritmo a la hora de hacer nuestro trabajo de comunicación y/o activismo? Bueno, pues voy paso por paso para analizar un poco mejor esta frase.

Tal vez antes de continuar te interese echarle un ojo al post que ha escrito @marfossatti desde Ártica: #RIPTwitter y un alerta para estrategias de comunicación cultural. El análisis que se hace de las implicaciones en gestión cultural y comunicativa contemporánea es tan completo que no quiero repetirme mucho acá.

Y de hecho tomaré una frase prestada para explicarme:

Las consecuencias, a nuestro entender, son graves para la libertad de expresión e información ya que el control de las plataformas sobre la circulación de contenidos está diseñado para favorecer las estrategias comerciales de las marcas por encima de las necesidades de comunicación de los usuarios.

Lo que se hace explícito aquí es una reflexión que debemos hacernos sobre cuál es esa tecnopolítica de las redes que usamos. ¿Tenemos acaso derecho y posibilidad de reclamar a una empresa con la cuál hemos firmado un contrato de uso que no cambien sus algoritmos porque no nos favorecen en nuestras comunicaciones? Bueno, tal vez debemos empezar a pensar más lo importante que es la elección que hacemos de las redes que usamos para comunicarnos. Queremos que nuestra ropa no haya sido fabricada por niños explotados, que nuestra comida haya formado parte de una cadena agroalimentaria justa en el trato a la tierra y los trabajadores, que nuestros autos sean más ecológicos… pero cuando se trata de las redes que usan nuestra posibilidad de comunicarnos con el otro, aquellas que definen nuestra capacidad de interacción política, social y cultural, no tenemos ningún pudor en firmar un contrato con una empresa que usufructuará de nuestros datos hasta la saciedad. Vendemos nuestra privacidad a cambio de poder usar un producto pensado y creado de forma ajena a la forma en que podemos desear comunicarnos. Aceptamos que ahora esa será la forma en que es correcto crear comunidad y generar lazos con otras personas. Y bueno, está bien, hay muchas formas de relacionarse y entender el relacionamiento social, pero atentas/os… No es la única.

 

La génesis del activismo… ¿qué pasa en redes?

El activismo, esa palabra tan codiciada en los perfiles sociales de nuestras redes, tuvo y debe tener un sentido muy claro: el hecho que nuestras acciones de incidencia política, social, cultural, económica… tengan exactamente real incidencia en nuestras vidas. Es decir, que podamos sentir y vivir a través del logro de algunas de las demandas más básicas que podemos exigir: libertad de expresión, seguridad física para periodistas, justicia alimentaria, reparto equitativo de la riqueza, y un largo etcétera.

La aparición de las redes sociales como paradigma total del relacionamiento social en Internet puso en tal jaque a los activistas tradicionales que se encontraron dando palos de ciego en charcos de bits. Esto ha llevado a que desde muchas organizaciones y perfiles personales se haya tomado casi de forma profiláctica el uso de redes corporativas para evitar ser tachadas de anticuadas.
Estas decisiones, lejos de ser parte de un estudio analítico, hicieron crecer la vorágine con la que hemos consumido no sólo la inclusión en redes corporativas sino además la ciega aceptación de que su estructura política debe formar parte de algo sobre lo que tenemos capacidad de decisión. Y, malas noticias, no es así.

Al fin y al cabo, y a pesar de que nos guste cómo funciona el poder de las redes sociales (sí, a mí también), lo que hemos hecho es un contrato con una empresa privada que se guarda total y absoluta libertad de cambiarte los términos de uso cuando lo crean pertinente. Entonces, ¿acaso tenemos capacidad real de incidencia para que esta empresa nos haga caso? Bueno, si, podemos dejar de usarla y seguramente los jefes se asusten un poco.

 

¿Y ahora qué? ¿Me salgo de Internet porque me están usando las empresas?

No… repito: No.

Lo que ha ocurrido con #RIPTwitter a mi parecer es maravilloso. Nos hace ser más conscientes de la realidad sobre las plataformas que usamos pero Internet no es un puñado de sitios. Internet es un entorno maravilloso, rico, impresionante y bello. Al igual que debemos reclamar un urgente cambio en las políticas medioambientales, cuidar de Internet es necesario para el desarrollo de los derechos a una vida justa y digna. Internet puede ser muchas cosas, depende de nosotras lo que hagamos de ella. Exactamente igual que ocurre en la vida cotidiana en la calle. Porque cuando estamos en Internet recuerda, no dejamos de ser nosotras/os mismas/os, sólo que delante de un teclado.

Existen muchas alternativas. Y sobre todo pensando en organizaciones sociales y activistas les animaría a que echen un ojo a alternativas reales como el software libre, a redes como GNUSocial, a potenciar y defender mucho más su privacidad, y sobre todo a entender que tener la web que queremos depende de lo que en cada click hagamos con ella.

 

Cambien o no cambien el algoritmo ya no es el tema relevante.

Es hora de crear nuestros propios algoritmos. ¡Vamos! Creemos tantos y tan diversos algoritmos que hagan que Internet se asemeje un poco más a la caótica diversidad de infinitas realidades en las que vivimos.

Lo sé, no es una visión con un plan de mercadeo exitoso pero… ¿lo que nos vamos a divertir?

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Daniel Cotillas Ruiz

#: Cuando la tecnopolítica te encuentra por DM https://www.comunicacionabierta.net/blog/2016/02/riptwitter-cuando-la-tecnopolitica-te-encuentra-dm/ Es hora de crear nuestros propios algoritmos. ¡Vamos! Creemos tantos y tan diversos algoritmos que hagan que Internet se asemeje un poco más a la caótica diversidad de infinitas realidades en las que vivimos.
Lo sé, no es una visión con un plan de mercadeo exitoso pero… ¿lo que nos vamos a divertir?

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